Este gran invento que revolucionó la II Guerra Mundial, y fué de vital importancia en la victoria de las tropas aliadas, tendría años después su gran aplicación en la aviación comercial. Todos estamos de acuerdo que el radar meteorológico fué una gran aportación al campo aeronáutico y de la teledetección y todavía me pregunto cómo aquellos pilotos de los años treinta se embarcaban en vuelos nocturnos buscando los destellos de los relámpagos para virar su proa.

Hace unos días, un instructor alegaba que la aviación moderna se ha covertido en distinguir tres colores, o bueno, a lo sumo cuatro: “Blanco o verde, estamos del carajo. Amarillo, préstale atención y Rojo, ponte a rezar”, decía. En el caso del radar, “el blanco es negro” por la ausencia de ecos, pero no diría yo que resulte tan básica tal interpretación.

El caso es que interpretar bien todos los escenarios posibles de un radar meteorológico de a bordo es algo complejo. Ni todo lo rojo es tan malo ni todo lo verde es bueno. Es importante conocer sus limitaciones, definir formas, reconocer sombras, estudiar la zona de operación y jugar con la ganancia y ángulo de la antena, escaneando el horizonte de derecha a izquierda y de arriba a abajo.

Hay casos de condiciones peligrosas claras, como el famoso cumulonimbo de gran altura: de forma definida, con mayor intensidad de dentro hacia fuera y donde se distiguen perfectamente el núcleo rojo, cinturón amarillo y perímetro verde. Los aviadores mejicanos lo llaman el típico “CB con hueso” y más vale salir huyendo de allí.

Otro caso son las masas indefinidas de gran o media altura con poca densidad. Pueden ser verdes y amarillas, por la concentración de agua y a menudo se puede volar en ellas, esperando turbulencia de ligera a moderada y evitando los núcleos más intensos.

Un caso paradójico, se da cuando volando a sotavento de una tormenta, y limpios de cualquier eco radar, se encuentra granizo y fuerte turbulencia al pasar por debajo del “yunque” de una formación ya disipándose. Esta condición, difícil de detectar en vuelos nocturnos, puede ser comprometida según su intensidad, y es por ello que se recomienda circunnavegar las tormentas por barlovento y con una separación mínima de unas veinte millas…aunque ésto no siempre sea posible.

Asimismo, un eco en altura, pequeño generalmente pero muy definido y que no pasa de intensidad verdosa, es frecuentemente muy turbulento al tratarse de nubes de desarrollo vertical en formación.

La latitud como factor : si bien, la zona de convergencia intertropical (ITCZ) tiene fama por sus frecuentes condiciones de mal tiempo, y sus nubes convectivas que con facilidad alcanzan y superan los cuarenta mil pies (debido a la mayor altitud de la tropopausa en torno al ecuador y el choque de los vientos alisios), es a menudo menos virulenta a bajas altitudes. Es sorprendente, encontrar concentraciones de agua tan grandes que retornan ecos rojos que parecen terribles, pero debido a la gran evaporación en las zonas tropicales cerca del mar, no pasa de ser eso: agua a chorros sin más. Otras veces no, hay hueso, y el dibujo es muy parecido.

En cambio, hacia latitudes mayores, esta regla ya no funciona, y si bien las nubes no suben tanto, las tormentas son más severas con grandes piedras de hielo en el interior incluso a bajas altitudes y más difíciles de evitar cuando se desarrollan en líneas de turbonada o “squall lines” de cientos de millas… Estos núcleos en altura deben ser librados con mayores márgenes, especialmente si se vuelan a sotavento.

Entonces, si la cosa estaba más o menos clara en altura…por debajo de los quince mil pies, se complica un poco por un par de detalles: Ya no estamos tan lejos del suelo y la interpretación de los ecos puede resultar más confusa.

En los aeropuertos norteamericanos, son de gran ayuda los modernos radares doppler de tierra y sistemas de detección de windshear a baja altitud (LLWS). Con ellos, los controladores de aproximación vectorean a los aviones por zonas transitables y seguras, e impiden a menudo que una tripulación se aproxime o despegue hacia un sector con tiempo severo.

Todo ésto, junto con técnicas para descubrir si existe o no atenuación, la reducción de los ecos del terreno para no confundirlos con condiciones meteorológicas reales y un puñado más de trucos que yo todavía desconozco, hacen del buen uso del radar todo un arte del navegante, difícil de resumir en ningún manual salvo el de la experiencia.

 

Mucha gente desconoce la existencia de las conocidas como servidumbres aeronáuticas, asociadas a la operación de aeronaves, y sin embargo es algo cuya afección es muy notable por la extensión que ocupan alrededor de un aeropuerto.

Estarán sometidas a una autorización por parte del órgano competente los siguientes elementos:

1. Cualquier edificación o instalación que quede dentro de los terrenos afectados por servidumbres aeronáuticas. Ver municipios afectados:http://www.seguridadaerea.es/NR/rdonlyres/39A96D96-DF70-4643-9357-DF133EFDC704/53893/090529_municipios_afectados.pdf

2. Los considerados obstáculos a la navegación aérea, que son aquellos cuya altura sobrepasa los 100 m de altura, independientemente de donde se encuentren emplazados

De esta manera, cualquier persona física o jurídica que se encontrara en cualquiera de los dos casos anteriores deberá solicitar la preceptiva autorización a la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) siguiendo el cauce siguiente: a través de su ayuntamiento, en el caso de edificaciones situadas dentro de las servidumbres aeronáuticas o directamente a AESA, en el caso de obstáculos a la navegación aérea superiores a 100 metros de altura.

Todo lo anterior constituye el marco normativo y los procedimientos administrativos establecidos para el control de las afecciones a la navegación aérea y servidumbres aeronáuticas de los aeropuertos declarados de interés general. El problema comienza a surgir en la actualidad sobre aquellos aeropuertos, aeródromos y helipuertos que no son de interés general y sobre los que AESA no establece su control y supervisión ¿quién controla las servidumbres en estos casos? la respuesta sería nadie, salvo en aquellas comunidades autónomas que hubieran asumido sus competencias en esta materia, como podría ser el caso de Cataluña. En el resto, hasta hoy, nos encontramos en una situación un tanto irregular en este aspecto y que puede llevar a situaciones de indefinición legal o a casos curiosos, como el ejemplo del Aeródromo de Valderredible, aeródromo de la Comunidad de Cantabria, situado en el límite fronterizo con las provincias de Burgos y Palencia. En este caso, la instalación de una serie de aerogeneradores en la provincia de Burgos, justo al lado del aeródromo, en la prolongación del eje de pista, impiden la operación en dicho aeródromo.

La realidad es que los aeródromos privados y aquellos que no son de interés general en este momento, no cuentan con herramientas legales como las servidumbres aeronáuticas que protejan la operación aérea frente a la aparición de nuevos obstáculos, esperemos que los nuevos decretos sobre servidumbres aeronáuticas ayuden en alguna medida a paliar esta situación de “gap” legal.

El jueves 15 de abril de 2010 fue publicada en el BOE la ley 9/2010, de 14 de abril, sobre la prestación de los servicios de tránsito aéreo, transposición del Real Decreto Ley 1/2010, de 5 de febrero, al que algunos dentro del sector denominan “decretazo”.

Con independencia del desacierto o no en ciertas disposiciones de ese decreto, sobre todo en lo que se refiere a las condiciones laborales del personal controlador aéreo, las consecuencias de esta ley son, no solo positivas, sino completamente necesarias para un sector en una situación de anormalidad manifiesta. El hecho de que se liberalice la provisión de los servicios de tránsito aéreo a aquellos proveedores debidamente certificados dentro de la Unión Europea traerá consecuencias positivas y para los aeropuertos privados es una buena noticia, ya que con el modelo actual no eran viables por los elevados costes del control Aena.

El escenario hacia el que debemos dirigirnos sin comprometer la seguridad, que es la excusa que esgrimen aquellos que se aferran a un modelo que les ha ofrecido pingües beneficios (las situaciones de monopolio todos sabemos lo mucho que benefician a algunos), es el de una agencia de seguridad solvente y con medios que compruebe los mínimos de calidad y seguridad exigibles tanto a proveedores de formación, como proveedores de servicio. Con la garantía de esos mínimos exigibles el resultado de que haya distintos proveedores de formación ATC y de servicio ATS solo puede ser bueno para el sector, precisamente el problema en el que nos encontrábamos es el mantenimiento del monopolio durante todos estos años, por los intereses de algunos y la mala gestión de otros.

La profesión de controlador aéreo no tiene porque verse comprometida, ni minusvalorada, sino simplemente regularizada y normalizada como otras profesiones del sector. Hace ya muchos años que los pilotos pasaron por un proceso similar y en la actualidad son muchas las escuelas donde pueden formarse y obtener su licencia y muchas las compañías donde ejercer su profesión. Lo realmente importante es definir de la mejor manera posible los requisitos mínimos de formación exigidos y supervisarla debidamente.

En una cosa podemos estar de acuerdo con los detractores del decretazo y es en algunas de las condiciones que se establecen para el personal controlador y la forma en la que se lleva a cabo, después de tantos años sin capacidad de resolver un problema se soluciona de la peor manera posible.

En definitiva, buenas noticias para el sector al encontrarnos en una situación de cambio interesante y necesaria.

“A perro flaco todo son pulgas” reza un muy conocido dicho popular y en este caso el perro flaco es el transporte aéreo y las pulgas vienen en forma de cenizas volcánicas. ¡Pobre transporte aéreo! ha pasado en unos años de ser un rico y elitista señor que sólo asistía a las fiestas VIP a un pobre arruinado que va mendigando euros por las esquinas. Hasta el modesto autobus se pavonea delante de él.

Si ya hemos escrito desde este blog las miserias por las que ha pasado el sector en estos últimos años y su retroceso, por si todo esto fuera poco, hemos asistido en los últimos días a un parón sin precedentes en la aviación europea, todo ello provocado por la erupción de un volcan en Islandia, que ha dejado unas cifras escalofriantes:

- 1.270 millones de euros en pérdidas

- 1,2 millones de pasajeros en tierra

- 5 aerolíneas quebradas, que se unen a las 50 que ya lo hicieron el pasado año, 7 de ellas en España

Todo ello ha provocado la mendicidad del sector que pide un rescate en forma de ayudas económicas.

No obstante, y aunque todo parezca un desastre sin precedentes, cabe señalar y también lo hemos indicado desde aquí, que el transporte aéreo está sometido a cualquier eventualidad del entorno, desde la meteorología, hasta la crisis económica, pasando por desastres naturales y terrorismo. La conclusión es que cualquier cosa imaginable le afecta y a pesar de todo sobrevive y en algunos casos lo ha hecho con más fuerza. De manera que el mensaje es positivo:

SOBREVIVIREMOS

Parece que en los tiempos que corren gestionar una compañía aérea y conseguir que sea rentable se convierte practicamente en misión imposible. Cierto es que nunca ha sido un negocio fácil, aunque ha tenido el suficiente glamour como para atraer a grandes inversores. Siempre se ha dicho que la mejor manera de convertir a un multimillonario en millonario a secas era metiéndole en la propiedad de una compañía aérea.

Para empezar se trata de un negocio en el que uno de sus costes principales y que representa más del 30% en algunos casos, es el combustible, cuyo precio fluctua de una manera desproporcionada y difícil de predecir. Esto somete a la gestión a una base de incertidumbre solo apta para gestores muy atrevidos y con sangre muy fría.

En segundo lugar, se trata de un sector vulnerable a cualquier crisis mundial: crisis económicas, crisis del petroleo, guerras, terrorismo. El 11S provocó un descenso en el tráfico aéreo durante varios años, del que costó recuperarse y hoy en día podemos comprobar como cualquier chispa desata el pánico de forma global. Sirva como ejemplo el intento de atentado del vuelo a Detroit. ¿Por qué esto no pasa con trenes y autobuses? si hubiera ocurrido en un tren ¿hubiera tenido la misma repercusión? la respuesta es un claro No, probablemente se hubiera olvidado en unos días. El 11M de Madrid no provocó la más mínima disminución de viajeros en los trenes y se trataba de un atentado espeluznante. Esto demuestra la sensibilidad del transporte aéreo a cualquier eventualidad del entorno.

En tercer lugar, el sector aéreo está sometido a unas regulaciones y normas muchísimo más estrictas que cualquier otro, de modo que su cumplimiento se traduce en esfuerzos muy importantes para las compañías aéreas.

En cuarto lugar, el avión es un medio de transporte muy dependiente de los fenómenos atmosféricos, mucho más que cualquier otro y por tanto muy sensible a las condiciones meteorológicas.

En quinto lugar, todos los costes relacionados con la aviación son muy elevados, desde la propia aeronave, su mantenimiento, seguros, handling, tasas de navegación, aeroportuarias, etc. Puede decirse que todos los proveedores alrededor de una compañía aérea tienen elevados márgenes de beneficio y en la propia compañía aérea ese margen tiende a cero.

Después de todas estas razones, en las que se omiten muchas más, y por si fuera poco, asistimos en nuestros días al fenómeno low cost que ha provocado que el cliente se haya acostumbrado a unos precios excesivamente bajos y haya pasado a considerar esos precios como normales. Cada vez observo con más frecuencia en mi entorno comentarios del tipo: “¿pero como voy a pagar más de 100 € por un vuelo a Londres?”. Se ha llegado al absurdo de llegar a considerar el avión más barato que el tren o el autobus en algunos casos, cuando por su estructura de costes esto es algo absolutamente inalcanzable.

Pues después de todo esto resulta que la percepción de los clientes es muy negativa respecto al transporte aéreo, las encuestas de usuarios suspenden a las aerolíneas una y otra vez, y no solo eso sino que en su gran mayoría consideran que las compañías aéreas son caras y les engañan con los precios (ver enlace siguiente).

http://www.europapress.es/economia/noticia-economia-turismo-62-compradores-billetes-avion-cree-precios-no-son-claros-estudio-20091209132641.html

Respecto a los usuarios, además del dato anterior, estos se han acostumbrado al uso del avión como algo habitual, al igual que lo puede ser el autobús y el tren. Esto es muy positivo por un lado, pero por otro estos usuarios se han acostumbrado a exigirle al avión lo mismo que al tren, y, lamentablemente, un avión está sometido a muchas más eventualidades, de manera que no podrá cumplir con “compromisos de puntualidad” al igual que un tren. El cliente es muy exigente y quiere salir a toda costa a su hora a pesar de que haya un viento huracanado o cumulonimbos de hielo encima del aeropuerto.

Por si fuera poco vemos un día tras otro el continuo goteo de quiebras en compañías aéreas, y ante este panorama…

¿QUIEN SE ATREVE A GESTIONAR UNA COMPAÑÍA AÉREA?

Comenzamos esta serie de artículos sobre los emprendedores del sector aeronáutico español actual, con el objeto de ofrecer una visión resumida de algunos de los personajes que vitalizan un sector que no ha sido especialmente relevante hasta el momento en el mercado español y mucho menos en lo que se refiere a iniciativa privada. Gracias a todos ellos el mercado español poco a poco se hace algo más competitivo y crece cada día de manera progresiva en este sector.

Los artículos que se irán presentando son un breve resumen de la historia completa del emprendedor y sus empresas que será editada el próximo año y que contendrá todas las historias de los emprendedores elegidos.

Queremos abrir esta serie de artículos con la historia de uno de los mayores emprendedores de este sector en el momento actual, especialmente relevante e importante por la forma modesta de comenzar y el espectacular contraste con lo que ha llegado a convertirse ese minúsculo germen en la actualidad, siendo una de las empresas más importantes en un sector especialmente complejo y complicado para el ejercicio de la actividad empresarial privada, complicado por las enormes barreras de entrada impuestas no sólo por unos costes muy elevados, sino por unas regulaciones y requisitos de calidad especialmente exigentes, todo ello aderezado por la continua intervención del capital público y la presencia política que complica aún más, si cabe, su gestión. El nombre de este emprendedor es GINÉS CLEMENTE y su lugar de origen no es Seattle o Toulouse, sino Miranda de Ebro, lo cual es aún más remarcable.

 Es de suponer que como todo emprendedor cuando empieza tuviera en la cabeza unos sueños sobre aquello en lo que espera acabe convirtiéndose su empresa, pero quien le iba a decir a Ginés hace treinta años que un modesto taller de mecanizado de piezas en Miranda iba a acabar convirtiéndose en una empresa de referencia en el sector de fabricación aeronáutica español, mejor dicho, en un grupo de empresas, porque ya no hablamos de una sola empresa, sino de un grupo empresarial, con una cifra neta de negocio cercana a los 200 millones de euros y una plantilla que ronda los 700 empleados, con plantas de fabricación en Burgos, Valladolid o Madrid.

El nombre del grupo empresarial es: “Grupo Aciturri” y engloba a las siguientes empresas:

- Mecanizados Ginés: el germen de este gran proyecto, realiza mecanizados metálicos de alta precisión

- SPASA: la segunda empresa, que significa la entrada directa en el mecanizado y producción de piezas para el sector aeronáutico. Producen piezas metálicas de alta precisión

- Castle Aero: la confirmación plena en el sector de fabricación de piezas aeronáuticas. En ella se diseñan, se fabrican, se montan y se ensayan componentes, piezas y ensamblajes de distintos aviones. Producen piezas para casi todos los modelos de aviones de Airbus, desde el A380, hasta el Eurofighter, pasando por el A340 o el A320.

- Index: empresa que ofrece servicios de ingeniería, especializados en automaticación y robótica

- Aries Complex: reciente y flamante adquisición, que constata la expansión y crecimiento del grupo, integrando el conocimiento de los materiales compuestos, lo que refuerza aún más su posición en el sector de producción de componentes aeronáuticos al ser los composites muy utilizados en la fabricación de aeronaves.

Por todo ello podemos hablar de una de las grandes empresas dentro del sector aeronáutico español y todo ello gracias a la iniciativa, valor y trabajo de un emprendedor y de aquellos y aquellas en los que se habrá apoyado. A él queremos transmitir nuestro más sincero reconocimiento, ya no solo por los logros, sino por el ejemplo que significará para otros.

Lo que da solidez y esperanzas futuras de crecimiento al proyecto empresarial es que el apoyo y relevo está más que garantizado con Mª Eugenia Clemente, con una solida formación empresarial y un conocimiento y dedicación a la empresa digno de remarcar.

Deseamos larga vida y muchos éxitos al Grupo Aciturri por el bien de todo el sector aeronáutico español

 

 

Son muchas y largas las horas en cabina, y es de agradecer invertir ese tiempo con compañeros agradables que compartan con uno su experiencia.

Si bien es cierto que lo fundamental es tener una relación respetuosa y profesional, ho hay duda que un vuelo largo puede convertirse en somnoliento o por el contrario, resultar un agradable paseo.

Por ello, cuando el comandante pertenece a ese selecto y reducido grupo _especialmente de venezolanos, bolivianos, uruguayos y colombianos_ , con experiencia, historia y buen humor, se tiene la oportunidad de conocer una parte de la historia de la aviación, y de la vida, que muy difícilmente conocería de otra manera.

Desde secretos políticamente incorrectos hasta los detalles de la desestructuración de países enteros, como el caso venezolano. De sobrevolar la planicie donde liberaron a Ingrid Betancourt cerca de Tres Esquinas en las selvas colombianas a divisar volcanes humeantes en Nicaragua. Y así un sinfín de anécdotas dignas de ser recordadas.

Algunos de ellos, tipos sencillos, divertidos y jaraneros, son a menudo los mejores profesionales con los que comparto cabina, y suelen confíar en uno hasta en circunstancias bien acuciadas.

Son los mismos que, al encontrar condiciones adversas para una aproximación, te invitan a que la vueles tu mismo, a mano si quieres, y vayas acumulando poco a poco esa experiencia. Recuerdo algunas frases de aliento en momentos de lucha, como “chamo, ese viento baja por el desfiladero de Maique, así que ¡apretemos el culillo, jeje! “

Me reía cuando uno de ellos, viendo que algo iba regular, cantaba en voz alta: “looking good, looking good…”   y entonces sabías que o alto o rápido, o pronto o tarde, o mucho o poco, pero tranquilo.

Otros, te cuentan las formas y maneras que tenían hace no tanto, para volar por esta región. Se adentraban en valles nublados, a rumbo y reloj, en procedimientos que enseñaban los viejos a los nuevos, y que los días “bonitos” contrastaban una y otra vez.

Volar por aquí, dicen, tiene su miga. En una semana pasas de una operación invernal en el Kennedy, a una de visibilidad cero en Ezeiza, pasando por un par de aproximaciones a Quito o Bogotá en campos de gran elevación y entre montañas. Menos mal, que de vez en cuando y con permiso de tormentas y huracanes _de agosto a noviembre_, también se pueden disfrutar un puñado de aproximaciones visuales sobre las islas del Caribe.

Y es que a estos capitanes, envejecidos en barrica, rara vez algo les inquieta, y mientras se aferran a la cabrilla después que una turbulencia desconecte el piloto automático proclaman “…antes si que te jugabas el tipo. En esa época el sexo era seguro y volar peligroso, ahora … volar es seguro y el sexo …”

Saludos

Cualquier decisión relativa a la gestión de los recursos humanos asociados a una actividad tales como la definición de medios necesarios, la asignación de trabajos según el perfil o la respuesta ante incidencias pueden ser tareas sencillas o extremadamente complejas dependiendo básicamente de la cantidad de personal que se gestione y del número de variables que intervienen en la toma de la decisión.

 

En la práctica esto se resuelve, bien gracias a la experiencia adquirida con el tiempo por el personal gestor, lo cual tiene un cierto límite, bien asignando más recursos de los que serían necesarios para mantener la calidad del servicio o bien mermando el servicio prestado, generando por todo ello conflictos y malestar entre el personal involucrado y/o los clientes receptores del servicio.   

 

En la actualidad existe además la posibilidad de, mediante modelización matemática y algoritmos de optimización, desarrollar aplicaciones software (SW) adaptadas a cada caso particular, capaces no sólo de automatizar la toma de decisión en su totalidad sino además de que ésta sea la mejor de todas las posibles. 

 

Como se verá a continuación, la actividad aeronáutica, por su regulación tan exigente, por el personal al que en numerosos casos se le exige un perfil de formación y experiencia elevadas y muy definidas, por su elevado coste y escaso margen de beneficio, por el gran número de recursos humanos necesarios en algunas actividades, por las grandes dimensiones de las instalaciones, y por otra serie de características intrínsecas a la aeronáutica, es un claro ejemplo de actividad en la que aplicar las herramientas software mencionadas.

 

En el caso de las Compañías Aéreas, por ejemplo, éstas están obligadas a realizar formación recurrente de su personal técnico dentro de unos plazos específicos y periódicos, dependiendo del perfil de cada puesto y de la formación previa, organizándola en grupos para reducir costes pero a la vez sin reducir la operatividad de la actividad que realizan, y un largo etcétera de variables que hay que considerar a la hora de organizar exclusivamente la formación mínima obligatoria. Otro ejemplo en esta misma línea sería la asignación y distribución de las horas de simulador obligatorias de las tripulaciones en función de los vuelos que tengan asignados, sin sobrepasar las horas de vuelo máximas, optimizando el uso del simulador o las horas alquiladas disponibles, y de nuevo en función de un largo etcétera de restricciones y limitaciones.

 

En los Aeropuertos, la problemática es similar, siendo especialmente llamativo todo lo relativo a los servicios aeroportuarios. En el caso del personal de limpieza encargado por ejemplo de las salas de embarque, éste debería actuar especialmente antes y después de la afluencia de público previa a la salida de un vuelo, y no de forma homogénea en todas las salas independientemente del uso que hayan tenido o vayan a tener. ¿Qué ocurre entonces si existe un retraso o la cancelación de un vuelo? El SW recibe los inputs de las incidencias utilizando como fuente el software de gestión correspondiente del que disponga el Aeropuerto, o a partir de los datos introducidos por un operador, realizando una reasignación de medios en tiempo real o con la antelación que se precise. Un caso similar sería la  distribución del personal de seguridad a lo largo del Edificio Terminal, en los puestos de control de acceso, en las zonas de gran acumulación de pasajeros, … Y lo mismo para el personal de mantenimiento, de atención al público, de gestión de carros portaequipajes, …

 

En resumen, el desarrollo de una herramienta software de modelización, automatización y optimización de un proceso redunda en general en una disminución de los costes asociados al mismo, mediante un mejor uso de los medios, además de otra serie de beneficios como una mejor imagen frente a los clientes (muy claro en el caso de los servicios aeroportuarios descritos), reducción de la carga de trabajo del personal gestor, posibilidades de mejora continua, etcétera.

 

Para asegurar el éxito de la inversión, será imprescindible una correcta asistencia técnica previa al cliente, que analice la viabilidad e idoneidad del SW en el caso específico para el que se precise, ofreciéndose en algunos casos la posibilidad de realizar incluso una aplicación preliminar sin coste alguno que demuestre la efectividad de los resultados.  

 

Aprovechando una visita fugaz a la tierra que me vio nacer, para ver a la familia, tuve la ocasión de visitar a un buen amigo en el aeródromo de Empuriabrava. Siempre que puedo me dejo caer por ahí, y agradezco la oportunidad que me brinda mi amigo de acompañarle en alguno de los vuelos para lanzar paracaidistas.
Esta vez, sin embargo, fue distinto. En lugar del nutrido grupo habitual de locos parakas, iba a lanzar a Yves Rossy, conocido también como “Jetman” o “Fusion man”. Un hombre con un puntito extravagante, ex-piloto de combate, piloto de aerolínea, que dedica su tiempo libre a saltar desde aviones y helicópteros ataviado con unas alas de fibra y un paracaidas. Aprovechando la velocidad que adquiere en caída libre, estas pequeñas alas le proporcionan la sustentación necesaria para volar… mientras cae, claro.

La imagen superior corresponde a “Jetman” momentos antes de lanzarse, ya en el exterior del avión. Instantes después de soltarse, comienza a hichar los extremos de las pequeñas alas, que en el interior, por cuestiones de espacio y ergonomía van desinflados.

En la imagen siguiente, podemos verle con las alas completamente desplegadas en su vuelo de planeo.

Finalmente, después de un vuelo meteórico y siendo prácticamente imposible seguirle con el avión, a pesar de realizar un descenso casi acrobático, Yves abre su paracaidas completando un aterrizaje perfecto en el pequeño aeródromo.

Nosotros, completamos el descenso con el avión para aterrizar en la pista 17 de LEAP, disfrutando de unas vistas maravillosas de la bonita bahía de Roses… hemos sido testigos privilegiados de todo un espectáculo aeronáutico.

Este hombre, pionero en esta modalidad de maravillosa locura, está poniendo a punto su último invento. Le ha añadido unos pequeños motores a reacción a su aerodino, con lo que espera poder prolongar el vuelo; esta vez volar más que caer. En la siguiente imagen podéis contemplar su nuevo juguete, mientras hacía unas pruebas de puesta a punto en tierra:

Si queréis saber más sobre este moderno Ícaro, podéis consultar en su página web, entre otras muchas entradas que encontraréis en internet.

Gràcies, Toni! Mercy Yves!

Cuando me explicaban las nociones de macroeconomía y su complicado e inestable equilibrio no podía evitar ver la analogía entre controlar esas variables y los mandos de un avión. El equilibrio entre empleo e inflación podría ser similar a mantener una altitud y un rumbo.

Hay una teoría económica que asemeja el control macroeconómico a una bañera en la que existe un nivel económico que puede aumentarse abriendo los grifos de la inversión, los gastos gubernamentales o las exportaciones y puede disminuirse soltando el tapón que deja salir el agua en forma de impuestos, ahorro o importaciones. El primer caso aumenta el empleo y también la inflación, el segundo corrige la inflación pero también disminuye el empleo. La labor de un buen piloto económico es jugar con esos grifos y esos tapones para mantener un nivel económico óptimo.

Si lo comparamos con el gobierno de una aeronave, un buen piloto económico debería:

- Tratar con suavidad los mandos, ligeros toques a los cuernos y a la palanca de gases, ya que movimientos bruscos provocan actitudes muy difíciles de recuperar, e incluso la entrada en pérdida si se hace alocadamente, así debe hacerse con los gastos del gobierno, la inversión y los impuestos, nunca actuaciones bruscas, suavemente, muy suavemente.

- Elegir una altitud, un rumbo y un régimen óptimo de vuelo y tratar de mantenerlo actuando sobre los mandos como se ha señalado en el apartado anterior. Así en macroeconomía debe uno saber cual es su nivel económico pretendido y sus objetivos, para de esa manera actuar en consecuencia y mantener el equilibrio entre empleo e inflación en los niveles pretendidos, que han de ser realistas como parece obvio.

- Observar continuamente a su alrededor para ver los obstáculos del terreno y metereológicos que se presentan ante su vista y esquivarlos, anticipando convenientemente un cambio de rumbo o de altitud. Así en el entorno macroeconómico es importantísima una adecuada y realista previsión del futuro próximo que ayude a decidir como se actúa sobre los mandos que gobiernan la bañera.

¿Qué ocurre cuando no se siguen esas pautas básicas?

1. Si se actúa alegremente sobre los mandos aumentando bruscamente los gastos del gobierno o reduciendo/aumentando los impuestos de forma significativa, los cambios de actitud serán igualmente bruscos y el resultado será un avión cambiando continuamente de actitud o una economía en continuos picos hacia abajo y hacia arriba.

2. Si no se actúa sobre los mandos en ningún momento y se deja el avión en manos de la atmósfera, éste volará durante un tiempo debido a su inercia, pero pasado un tiempo se hará ingobernable y terminará entrando en pérdida

3. Si no se conoce el rumbo o la altitud que se pretende seguir lo más probable es que uno se acabe perdiendo

4. Si no se reconocen los obstáculos a su alrededor lo más probable es que uno acabe estrellándose contra una montaña o metiéndose en un peligroso cumulonimbo. Igualmente, si el piloto económico no reconoce que va hacia una crisis o se encuentra ya dentro de ella y no actua sobre los mandos como piloto responsable lo más probable es que la tormenta zarandee de forma muy brusca a la aeronave y la haga entrar en pérdida.

En fin, es solo una analogía, pero ¿les suena algo todo esto que estoy contando?